Crónicas de Pandemia 2
Resumen
Me enteré por una vecina en la calle, yo iba cargado con compras del mercado, la ciudad se movía vertiginosa porque algo iba a ocurrir -no estaba muy claro cuándo- pero algo iba a ocurrir. Estaba por entrar a mi casa y una vecina con la que nunca hablo, ni siquiera nos saludamos habitualmente, me dice (en su cara habla una profunda consternación que la llevó a hablar con el primero que se le cruzó): "hay que guardarse", largó sin dejar de caminar. La decisión se habla tomado. La cuarentena obligatoria. Pero, ¿qué significaba eso? Quedarnos encerrados. ¿Qué significaba eso? Al otro d a , el primer dia del confinamiento, abri la ventana y el chino de enfrente estaba abierto. Al despertar el chino segura ah y eso me dio una calma. Es decir, algunos mojones de la vieja cotidianidad se mantenían. Y también, como si fuera una vibración, un nervio vital de la ciudad, la circulación, más espaciada, de los colectivos generaba una sensación de convivencia entre lo distópico y lo familiar ala vez. Como cuando se visitaba una habitación desarmada en la casa natal. Una habitación que habla sido de alguien, un hermano, por ejemplo, y ahora se mostraba desarmada.