Futbol y Ceguera
Resumen
Esa costumbre, la de ganarles, acababa de verificarse una vez más. En este caso por uno a cero, con un tremendo gol de José Berta, un hombre más ancho que alto al que, por rubio, daba en llamárselo El Gringo. Saltamos de la cancha de Vélez, victoriosos habituados, Daniel Babenco, su padre, yo. Era de noche, era tarde, era el año '83. Pisábamos el asfalto de la avenida Juan B. Justo, pues la diferencia entre vereda y calle desaparece cuando hay partidos. Íbamos firmes y felices hacia el lugar donde habla quedado el auto. Fue entonces cuando empezaron a sonar los tiros.
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Publicado
2026-04-29
Número
Sección
Artículos